PLOTTIER ON-LINE

Emilio, el héroe local

Emilio Deandreiz, tiene 30 años y trabaja hace un mes y medio, en la Dirección de Seguridad de la Municipalidad de Plottier y hoy se ha convertido en el ángel de la guarda de Daniel, un vecino de 67 años de la ciudad de Zapala, al devolverle los $230 mil que accidentalmente había olvidado.

El día martes, la solidaridad de Emilio, se convirtió en un gran ejemplo a seguir. Tal como contó el hecho Emilio, estaba en su lugar de trabajo y él explica que salió afuera a fumarse un cigarrillo y divisó un hombre que, anteriormente, se había hecho presente en el puesto de seguridad, para consultar la ubicación del Registro de Automotor de la ciudad.

Luego de las indicaciones dadas, el hombre comienza a sacar unas bolsas de su auto y cuando se sube, deja olvidada una en la que allí, estaba el dinero con el cual iba a realizar la compra de un vehículo para su esposa.

Emilio, al ver el bulto olvidado, decide guardarlo en el puesto de su trabajo y minutos siguientes, ve que regresa este señor, que desesperadamente, comienza a buscar el bolso perdido. Emilio se percata de esta situación y decide acercarse para preguntarle al hombre qué le sucedía, quien le cuenta que se había dejado una bolsa muy importante en este lugar. Para suerte de él, lo había guardado y decide entregárselo.

«Vi la situación, la guardé y la traje, no la revisé no la miré ni nada. Le digo la bolsa que se te perdió a vos, la tengo yo y parecía que había visto a Dios en persona y le digo contame la verdad, qué es lo que tenés en la bolsa y mira para abajo y dice tengo plata, vine a comprar un auto. Me quiso dar una recompensa a la que no acepté le dije no me corresponde lléveselo y disfrútelo. Al día siguiente volvió a pasar por la guardia y quiso dejarme $15 mil y nuevamente no los acepté».

La actitud de Emilio, es consecuencia de lo aprehendido de su familia, tal como sostiene él «así como lo hice hoy, lo voy a hacer siempre. Es la sangre que me dejó mi vieja que vive en el Chocón con mis hermanos, lo aprendí de ellos, soy el último orejón del tarro, el hermano menor y gracias a ellos puedo tener el accionar que tengo, lo puedo contar y me siento orgulloso de la familia y de los amigos que tengo en ese pueblo porque me enseñaron a ser la persona que soy».

Redacción: Pamela Farnos y Bruno Miquitiansky

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