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Pablo, el plottierense que llegó al Colón

El plottierense Pablo Sosa, de 25 años, fue convocado para tocar el trombón en el Teatro Colón.

Pablo Sosa nació en Plottier y dio sus primeros pasos musicales en la Escuela de Música de esta ciudad. A los 14 años se acercó a la Banda Infanto Juvenil de Neuquén, donde se encontró por primera vez con el instrumento que hoy le abre las puertas del Colón.

Pablo contó: «Cuando llegué a la Infanto Juvenil tenían un trombón nuevo, que les habían regalado por un aniversario, y me lo dieron. Esa misma semana empecé clases particulares. Así empecé con el trombón, de un día para el otro.» Desde entonces ha sido su instrumento.

En el año 2010 terminó la escuela secundaria y se fue a La Plata donde hoy estudia una Tecnicatura en Música con orientación en trombón, en el Conservatorio Provincial. Ahora, este plottierense tiene la oportunidad de estudiar en el I.S.A, Instituto Superior de Arte, que pertenece al Teatro Colon, en Buenos Aires.

Pablo explicó: «Siempre supe que estaba este Instituto, uno de los más importantes en la Argentina para formarse en música, donde hay excelentes maestros y profesores de renombre internacional. Pero el ingreso requiere un determinado nivel y me tenía que poner a estudiar. Este año me agarraron por sorpresa las audiciones, me preparé todo lo que pude en muy poco tiempo y me presenté«.

Pablo fue seleccionado para formar parte de esta prestigiosa Institución, y continuar allí sus estudios orquestales. Una posibilidad que seguramente le seguirá abriendo puertas en el mundo de la música, de la mano de su instrumento, el trombón.

Desde Plottier, la familia, ha acompañado a Pablo en cada uno de los pasos que ha dado dentro de la música. Su papa, Eleuterio Sosa, declaró: «Como papá uno siente mucha alegría y mucho orgullo. Que un hijo llegue a esta instancia, al Teatro Colon, no es fácil. El salto que dio ahora le va a servir mucho, no cualquiera lo puede hacer. Siempre apoyamos a nuestros hijos con lo que quisieron hacer y a Pablo con la música«. Sin dudas, los logros de Pablo son un orgullo, no solo para su familia, sino también para la ciudad de Plottier, que lo vio crecer.

Redacción: Mariana Aragón

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